le regalo los sueños
la burbuja encantada
de caminos perfectos;
el ardor por gastritis,
los cólicos perpetuos,
el sudor que se enfría
en neveras de miedo.
Claudico por la bilis,
porque al ver ya no veo,
por el soplo cardíaco,
por el hígado izquierdo;
porque ayer me extirparon
de nuevo el sentimiento,
y cosieron las uñas
donde no tengo dedos.
Me rindo por cobarde
por mi estúpido
intento
de querer cantar glorias
con espíritu muerto.
Por pensar con el rifle
disparando los versos,
y vendar asustado
las heridas de fuego.
Me rindo por cansancio
con los pies en el cielo,
con la zurda derecha
del que escribe ambidiestro
Me rindo por natura,
por el paso del tiempo
por jugar como niño
en un cuerpo de viejo.
Generosa Valdez

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