Si pudiese saber si este tormento
tiene causa final… la buscaría,
pero el alma no sabe de razones
solo quiere sangrar por sus heridas.
Las luces iluminan los andenes,
la fiesta se retrata en las esquinas,
en la calle los años
de un anciano
se agitan
zapateando melodías.
Más allá, tras la luna regordeta,
gran tumulto persigue
la alegría,
el aroma de fritos en la feria,
despierta las papilas gustativas.
Perdidos en el rio estrafalario
que fabrica arrebatos
de mentiras,
los vapores carbónicos se inhalan,
expelidos después en fantasías.
Se miran sin mirarse, se tropiezan,
aplauden los aplausos
por fatiga,
estrenan ademanes repartiendo
soledades que se hacen compañía.
Terminan tan cansados los curiosos
ahogados de contento en la rutina;
despiertos en ausencia de
recuerdos
y sin causa final…todos
los días.
Generosa Valdez

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