Un sonido que implora por clemencia,
es un sonido
grave y apagado,
es el sonido de las manos tristes,
es el sonido de las tristes manos;
de aquellas que suplican en la guerra
y después ya no
siguen suplicando,
Es el sonido de la muerte lenta,
que rompe con la muerte los abrazos,
que desangra en violencia corazones
y susurra a las víctimas sangrando.
Generosa Valdez

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