Regálame un morral para vivir la vida
un nuevo despertar para enmendar la letra
y si quieres regálame canciones,
una guitarra usada sin sus cuerdas.
Un camino que no tenga regreso
sin paradas, ni nada que retenga,
un avanzar de nómada rebelde
un nido de gorrión en la melena.
Regálame unos pies que tengan callos
que puedan elevarse sobre piedras,
carcajadas abiertas y ruidosas
que suenen como mares
que golpean;
regálame unos ojos grandes, puros,
que encuentren fácilmente
las respuestas;
la libertad de ser un hombre libre,
de poder disfrutar las cosas bellas,
de respirar tranquilo y tan profundo
oxigenando un cuerpo que no sienta.
Generosa Valdez.

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