Son miedos escondidos
son miedos de palabra,
de un verbo malherido
de un verbo que no habla.
Las hernias del cerebro
por la pupila
escapan
y en señales de luces
se enciende la mirada.
Los mudos que no gimen
que no tienen garganta,
con gritos en el pecho
hacen saltar el alma
y en la boca se rompe
la silaba callada
sin decir lo que abruma
en voces que se espantan
Generosa Valdez.

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