Para escalar en el mundo
en socialistas esferas,
el tio Sam se ha convertido
en elegante ramera.
Sus principios consentidos
los traiciona a conveniencia,
y si quiere alquila el patio
al comunismo en América.
Como siempre el capital
lo hace amigo o sinvergüenza,
así que ofrece la paz
al marxismo en Filadelfia.
Los aires de libertad
el día de la independencia,
en el cine
son ficción
aunque valor ya no tenga.
Ahora quiere el Tio Sam
negociar coca y bandera,
para poder evitar
otra crisis financiera.
No le importa si al
canjear
el águila por la merca,
desaparece el honor
de sus brillantes estrellas.
Generosa Valdez.

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