sábado, 8 de febrero de 2014

LA VENGANZA DE SALOMÉ (dedicado a Nietzsche).



Voy a colgar la cabeza en el perchero,
me duelen las neuronas y mi cuello
se está desmoronando con el peso.
Desenganchen ahora los sombreros,
que abruman los odiosos pensamientos,
ya no quiero seguir teniendo sesos.
Es justo que mis músculos sin amo,
caigan en un sillón como una piedra;
que intelectuales de  cabellos cortos,
se adueñen como Nietzsche de las ideas.
Que trabajen por años descubriendo
cuales son los principios de la ciencia,
mientras el mito aquel de la medusa
los tortura con dudas de impotencia.

Generosa Valdez.

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