En dónde está el tesoro
que heredaste?
la mirada que se alza
que ni el fuego derrite
Acaso la feriaste
en el
juego mundano
del que tira los dados
y se pierde en deslices?
En dónde está el orgullo
que acuñaron con sangre
los que no claudicaron
porque Dios los bendice;
los de honradas hilachas,
con zapatos sin suela,
que corrieron descalzos
y vivieron
felices.
En cuanto la fortuna
de mirar hacia el cielo
se negoció en vergüenzas
y tu alma la vendiste
Eres un pordiosero
que se viste de estiércol
no tienes el derecho
de ser lo que no fuiste.
Generosa Valdez.

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