El ojo de un anciano en la ventana
desnuda la verdad en radiografías,
mira tan hondo que
hasta ve la nada
llenándose de barro en las esquinas.
Por eso calla todo... siente miedo,
amordaza pretéritos sin vida,
porque si llega a hablar un terremoto
desechos hasta el cielo esparciría.
Ninguna humanidad hay en el mundo
que pueda ser lo suficiente humana;
combinación de vicios, desenfrenos,
envilecen el soplo de
las almas.
Un lodazal en la
llanura extensa
hace gotear las áridas
pupilas,
perdido en el paisaje
del estiércol
el viejo maniatado solo mira.
Generosa Valdez.

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