viernes, 17 de junio de 2016

SIRIA


El cuerpo del infante sin un  nombre
descansa entre las ruinas de la guerra
Ya no llora, no siente, ya no besa….
Damasco está de luto con sus templos
despidiendo su negra cabellera.
Muy lejos… los infames asesinos,  
en el nombre de Dios solo blasfeman,
mientras un pueblo marcha sin destino
y siguen desfilando las tanquetas.
Se escapan desde el aire los misiles,
se escucha el gran sonar de las sirenas,
el holocausto  ha sido   consentido
para  borrar a Siria de esta tierra.
Con refinado toque de sadismo,
como acosa a su presa  una gran fiera,         
caminan caminantes al suplicio    
las cámaras de gas son las fronteras.
Hipócritas se sientan en la ONU
limpiándose la sangre con banderas,
en el silencio  cómplice del mundo
el Éufrates y el Tigris se lamentan .

Generosa Valdez.

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