En el tramo final
de su existencia
con mirada cansada,
marcha el viejo.
Las ternuras marchitas,
en las ramas resecas,
adornan aquel árbol
de experiencias sufridas.
Los rumiantes fracasos
que mastican los sueños,
en un cuarto se agolpan
como momias egipcias
y los dientes se caen
en el ácido tiempo,
cuelgan caries sonrientes
en la boca vacía.
Generosa Valdez.

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