Caminando cercano al pavimento
arrastrando su escuálida figura,
lleva a
espaldas el fardo de miserias
que ha curvado su rígida columna.
Cansado
de vagar detiene el paso
y se abriga de noche con la luna,
en el
lecho tendido de cartones
esperando escapar de su penuria.
Mañana al despertar sin un abrazo
enfrentará indigente su destino
y una mano
doliente pero esquiva
le arrojara migajas de egoísmo.
Murallas de silencio se levantan
golpeando con miradas de cinismo,
aquella indiferencia no le alcanza
se ha cubierto de callos el mendigo.
Generosa Valdez

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