Jamás imaginé que esta tristeza,
consumiese mi ser tan lentamente;
son tan largos los días sin tu
presencia,
que si existo, no sé de mi existencia,
y en ese limbo oscuro, en ese abismo,
la parca es silenciosa compañera.
Dios me quitó el regalo de tu vida,
arrebatando el sueño de tenerte,
me condenó con saña al gran suplicio
de vivir una vida inútilmente.
Si la pena que arrastra el alma mía
ha de curarla el tiempo de lo eterno,
viajaré sin dolor hacia el arcano
tras la ilusión sagrada del encuentro.
Generosa Valdez

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