viernes, 4 de julio de 2014

EL INFANTE



Cuan tímido y ausente aquel infante…
en su boca explotaban las palabras
antes de que las ondas rebotaran 
mudas en las orejas del espanto.
Se encontraba tan solo en su mutismo,
que los ojos ardientes se golpeaban
con las letras tendidas como abrigo.
Así pasó la vida confundiendo  
en sus formas, lo real, con lo ficticio
elevado en el  alma  sin la carne
temiendo aterrizar  en un abismo.
Las canas han blanqueado su melena
derrumbando sus huesos y  caninos,
pero sigue el infante desdentado,
meciéndose en su  mágico realismo. 

Generosa Valdez

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