En un
lento pasar suenan los cascos
las costillas
se marcan en los flancos,
el látigo
golpea la libertad.
Se cubren
con asfalto verdes pastos
y el suelo musical va repicando,
mientras marcha esforzado el caballar.
Marcado está su lomo por el hambre,
los dientes
no mastican el forraje,
la rienda
lo somete a trabajar
y sacando emoción de su nobleza,
rendido por
los fardos, en su fuerza,
se escucha
relinchar al animal.
Generosa Valdez

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