Arrugué aquella hoja
con sus letras de miedo
y no quise leer.
Es un nunca rotundo,
es un no sin remedio
reseco por la sed.
Es un no, que no quiere
herido en lo
profundo
demacrado en la fé.
Es un no que rescata
los valores eternos
es un no de mujer.
Generosa Valdez.

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