domingo, 9 de agosto de 2015

EL INCENDIO




El fuego devoraba aquellas tablas
reduciendo miserias a cenizas
desesperado un hombre preguntaba
dónde ha de dormir hoy mi familia?
Pero la Providencia que allí estaba,
hizo suyo lo ajeno en la desdicha   
y con la fuerza del que tiene nada
arrebató  en justicia  una cobija.
La oscuridad se iluminó muy pronto,
llegó el agua potable a las cocinas,
los niños entre juegos se educaban
se escuchaban sonar alegres  risas.    
Un  carro en las mañanas transportaba
a la casa de sueños, blanca harina.
la nata con amor era agitada
transformándose en rica  mantequilla.
Sin apego a las cosas materiales
con la profunda fé, en un  Dios que habita
no temo a los incendios que se queman
yo he visto renacer del fuego, vidas.

   Generosa Valdez.

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