Se murió de
silencio
enfermedad extraña,
fue invadido su cuerpo,
por un virus mortal;
hubo honores de armas,
con disparos al aire,
y empezó la gran fiesta
del feliz funeral.
Poco poco llegaron
los soberbios dolientes,
asesinos,verdugos,
zapatearon el vals;
un político viejo
se encargo de los vinos,
y el etílico aroma
comenzó a
negociar.
Moralistas con velos,
reprimiendo las ganas,
como en todo sepelio
llanto viene y se va,
entre rezos extraños
en latín pronunciados,
con recato lograron
otra vez fornicar.
Después reinó
el suspenso
pues de una limusina,
descendieron las botas
de corte militar,
y de otra muy lujosa
dictadores fogosos
prometieron al pueblo
con mordaza, igualdad.
La democracia viuda
no asistió a este sepelio,
infestada se encuentra
de aquel virus mortal;
quizás el gran milagro
de las letras permita,
que escape de la muerte
y no haya funeral.
Ha muerto la palabra
entre abusos y guerras,
las armas y los miedos
enmudecen su hablar;
también los deshonestos
corruptos,mentirosos,
dictadores,mafiosos,
que anhelaron su mal.
Ha muerto la palabra
en la tierra de nadie,
se murió de
silencio,
se murió de orfandad;
no se
escuchan lamentos
en la patria querida,
ha muerto la palabra,
la llevan a enterrar…
Generosa Valdez

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