El miraba las aguas de aquel rio
con espíritu libre y subversivo,
el miraba impasible la corriente
y con ella
inventaba remolinos.
Los espíritus fieros e indomables
seducen por
ser necios y atrevidos,
con raíces amarran la palabra
sujetándola fuerte a sus principios.
Admiro a aquel que no baja la espada,
al valiente que enfrenta su destino,
al que para
triunfar no se subasta
prefiriendo marchar
hacia el suplicio.
Ese, que condenado a los tormentos,
tiene un airoso gesto de cinismo
y enciende con el fuego, las ideas,
en la hoguera que aviva el enemigo.
Admiro al impasible
en la corriente,
al de espíritu libre y subversivo...
Generosa Valdez

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