Hay instantes que corren simplemente
que se cosen con hilos de carbono,
instantes que entrelazan tradiciones
comprimiendo vehementes fantasías.
Es preciso que el orden se mantenga,
no se puede pelear todos los días;
el óxido carcome los metales,
el tedio vuelve hilachas la rutina.
Cíclicamente el tiempo se repite
en el cansancio de finitas ruedas,
los giros emborrachan
las costumbres
estas suelen rendirse con las vueltas.
Comienzan a aflojarse varias fibras,
empiezan a sonar algunas tuercas,
y en centrífuga fuerza incontrolable
los deseos reprimidos se liberan.
Generosa Valdez.
Generosa Valdez.

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