jueves, 6 de marzo de 2014

SUTURAS


Estaba en una cama
solitaria,
esperando marcharse
muda y quieta.
Le habían  extirpado
las palabras,
sus ojos sofocados  
tenían lengua.
Pasaban los galenos
formulando,
intentando salvar
su boca tiesa;
pero nadie 
abrazaba aquellos miedos,
que en silencio
asustaban a la vieja.
Unas manos huesudas
suplicaban,
un poco de atención
y sin orejas,
los doctos  
preocupados
con minucias,
Ignoraron que su alma
estaba enferma. 
En aséptico cuarto
exterminaron,
los virus del amor
 y las bacterias;
después sin entender
los sentimientos,  
colocaron suturas
a la muerta.

Generosa Valdez

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