lunes, 22 de julio de 2013

AMARGO DULCE DE LA CAÑA



Cuan amargo es el dulce de la caña
que llora en el trapiche sus tristezas,
con floridas pelusas que en los campos
disfrazan alaridos en la siega.
En vaivenes de brazos destrozados
la pacora en el mar verde se encrespa,
y en bailes de cosechas los corteros
exhiben sus raídas vestimentas.      
¡El mercado se inunda de melcochas!
la alegría se ríe de la miseria;
monopolios amasan vil fortuna
y se tiñe de sangre la molienda.
El esclavo  del dulce entre sudores,
entre tajos que minan  su existencia,  
vuelve a casa  sumido en  agonía
arrastrando  su sombra lastimera.
Los tambores arrancan alaridos   
entre magia de mitos y leyendas,
y el azúcar que es blanca como nieve
esclaviza a su amante de piel negra.


Generosa Valdez

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