El velero navega solitario,
ni siquiera los sueños le acompañan;
se durmieron conciencias,
claudicaron,
quienes siempre tuvieron muerta
el alma.
¡Entre risas aplausos y
festines!
se vendió
la ilusión;
y el prostíbulo ¡altar de las
pasiones!
fue escenario de la adulación.
Las putas mancilladas con el
brillo de promesas
vistieron sus vergüenzas;
mirándose a los ojos
cautamente,
perdidas en su mundo de
tristeza.
El velero navega solitario,
ni siquiera los sueños lo
acompañan.
Es tan hondo el dolor por lo perdido,
tan profunda la pena que me
embarga.
El velero navega solitario,
ni siquiera los sueños le
acompañan.
Generosa Valdez.
Generosa Valdez.

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