jueves, 18 de julio de 2013

EL VELERO


El velero navega solitario,
ni siquiera los sueños le acompañan;
se durmieron conciencias, claudicaron,
quienes siempre tuvieron muerta el alma.
¡Entre risas aplausos y festines!
se  vendió  la ilusión;
y el prostíbulo ¡altar de las pasiones!
fue escenario de la adulación.
Las putas mancilladas con el brillo de promesas
vistieron sus vergüenzas;
mirándose a los ojos cautamente,
perdidas en su mundo de tristeza.
El velero navega solitario,
ni siquiera los sueños lo acompañan.
Es tan hondo el dolor por  lo perdido,
tan profunda la pena que me embarga.
El velero navega solitario,
ni siquiera los sueños le acompañan.


Generosa Valdez.

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