jueves, 30 de enero de 2014

EL OLIMPO



                                                                    
 
Desde arriba no puedes ver el suelo
las cosas que fastidian en el alma,
la injusticia social que pavimenta
cobijas desgastadas que señalan.
Desde arriba no cuentan los humildes,
que sufren resignados las  pisadas,
no se huele el sudor que expele el vulgo
ni se sufre con ellos su desgracia.
Allá arriba los ojos  ya no miran
no revientan las ulceras de ganas,
no se mueren los niños por los virus
la piedad no se  dona,  ni regala.
Como  dioses  venidos del Olimpo 
los de arriba migajas desparraman
y construyen altares para el ego
mientras liban contando sus ganancias.
 
Generosa Valdez.  
 

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