Que es la felicidad sino un ensueño
que quiere pervivir en la memoria,
como si las encías y los dientes,
pudiesen
sepultar tristes historias.
No es posible medir las alegrías,
en la amplitud que ofrece una sonrisa;
el pensamiento triste nunca escapa,
se enreda como hiedra y contamina.
Si veis un rostro
lleno de contento
que quiera explosionar todas sus dichas,
los ojos de dolor siempre desmienten,
la verdad se agazapa
en las pupilas;
se bañan entre copas los tormentos
mientras danzan las negras agonías.
Generosa Valdez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario