Se cuelgan los estólidos suspiros,
crujen las ramas secas con su peso,
no ha quedado lugar para
espejismos
se secan en el suelo sus fragmentos.
También el corazón muestra sus ruinas,
los sonidos de vida se hacen lentos,
cadavéricos cuerpos se despiden
no reverdecen hojas en invierno.
Si quieres dar la espalda a lo infalible
despreciar con
angustia el intelecto,
ignora el tan aciago veredicto,
repudia la justicia de los muertos;
pero entiende la fórmula divina
no pretendas burlarte del eterno,
matemático augurio va restando
mientras suma de nuevo el universo.
Generosa Valdez.

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