No tienen contenido las palabras
si los verbos no pasan una prueba,
ni importan los saludos literarios
que se visten con pompa y etiqueta.
Se quedan muy vacíos
los espacios
adornados con bellas letras
muertas,
si el florido discurso con el juego
revela su esquelética apariencia.
Yo suelo examinar los sentimientos
entregando al azar todas las piezas;
inicio la partida regalando,
la valiosa corona de
la reina.
Pero en esos absurdos movimientos
que me llevan al jaque con torpeza,
atiendo al jugador noble y sincero
aquel que superó todas las pruebas.
Generosa Valdez.
Generosa Valdez.

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