Dicen que mi niña
rebelde y traviesa,
de rizos dorados,
manitos perversas,
no entiende razones
y pasa luchando
en revoluciones
a veces francesas.
Con inteligencia
vence al enemigo,
obtiene a sus anchas
bombones, galletas;
pero si alguien niega
un botín de azúcar,
la guerra de picos
prontamente empieza.
Infantil guerrera
logra lo que quiere,
su arma preferida
son las pataletas;
no acepta armisticios
y si se resisten,
mejor que claudiquen
y saquen bandera.
Esa hostil pequeña
hada disfrazada,
derrite con besos
murallas, defensas,
es gentil pirata,
valiente heroína,
es mi niña linda
rebelde y traviesa.
Generosa Valdez

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