En un blanco lugar
pasillos largos,
miradas que se mojan
y se ahogan,
en un charco
de angustia
existencial.
Al fondo, un cafetin
para rumiar el miedo,
por la sangre que corre
en el tablero
del gran juego de azar.
He perdido de nuevo
la partida,
el primer corte
anestesió la vida
derramando el café
en un funeral.
Y los sueños
envueltos con mortaja,
se quedaron
marchitos
en el cuerpo,
abatidos, sin carne y sin aliento,
desmembrados dejaron de soñar.
Ahora solo sin ti
con los recuerdos,
nunca mis
pasos
pellizcaran el suelo
de aquel negro lugar.
Generosa Valdez

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