martes, 17 de septiembre de 2013

GOTAS PURPURINAS


La ambición
asomaba en sus pupilas,
tiñendo así
con gotas purpurinas,
la tierra de dolor.
Cómplice en el silencio
de mártires caídos,
aquel amigo
visitó mi tumba;
sus culpas y sus miedos
como Judas,
postreros a la traición.
Le sigo viendo
aquí en el camposanto,
a donde viene,
de cuando en vez
a recordar su historia,
en el frio sepulcral.
Aquel mísero ignora
y desconoce,
que en el calvario
disculpé su infamia;
mas visita  mi cripta
arrepentido,
suplicando perdón.
Ya sabe de la espera
de ojos yertos,
que reclaman justicia
en sus despojos;
y sabe que la tierra
adolorida,
solo obtendrá el alivio
de su herida,
con gotas purpurinas
de dolor.

Generosa Valdez

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