Tiene tu piel
tersura de un ovejo,
tanto la ame en historia ya lejana,
cuando el sol de la
sierra iluminaba
nuestra unión con sus vívidos reflejos.
Entonces el abismo
de los tiempos
enredado en batallas
conspiraba,
como si aquel
encuentro lastimara
la sensible armonía del universo.
Y te dejé pasar en tren
de siglos
encerrando pasiones
y añoranzas,
dibujando caricias en
los vientos
y pintando emociones en el alma.
Y te dejé pasar
contando estrellas
en viajes solitarios
de esperanza,
tejiendo sueños con paciencia eterna
en la espera infinita de un mañana.
Generosa Valdez
Generosa Valdez

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